Inspirando un alma a la vez
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Cambiá tu perspectiva, cambiá tu vida

“Creo que todo el mundo debería tener un panorama general de cómo funciona el universo y nuestro lugar en él. Es un deseo humano básico. Y también pone a nuestras preocupaciones en perspectiva “. ~ Stephen Hawking

A lo que llamamos problemas es totalmente subjetivo. Muchas veces nos estresamos por cosas como si fuesen el fin del mundo y sin embargo otras personas las ven como detalles menores.

La semana pasada Tammy y yo estábamos yendo en auto a la ciudad. Vivimos en un área rural fuera de Río de Janeiro, Brasil, a donde nos mudamos recientemente. La distancia que nos tendría que haber llevado una hora y media de viaje nos llevó cuatro. El tráfico en esta ciudad es terrible.

En ese momento me acordé cuánto me enojaba cuando un embotellamiento de 15 minutos me retrasaba de mis obligaciones. Me di cuenta que este caso era mucho peor y que si antes, cuando solía quejarme por 15 minutos, hubiese tenido esta nueva perspectiva, probablemente ni siquiera me hubiesen importado esos 15 minutos.

Mientras estábamos en viaje, varias ambulancias estaban luchando para llegar al hospital. Ahí fue cuando pensé que mi “problema de 4 horas” era totalmente insignificante.

La persona en la ambulancia tenía realmente un problema. Inicialmente, el problema era estar atrapado en el tráfico por un largo tiempo, pero no llegar al hospital lo suficientemente pronto hubiera sido un problema mucho más grande. Así es como un problema puede ser disminuido en un instante.

Lo que estoy tratando de decir es que a veces (o muchas veces) simplemente tenemos que poner las cosas en perspectiva.

No estoy diciendo que no tenemos problemas y que no necesitamos abordarlos. Tampoco estoy diciendo que tenemos que conformarnos con lo que tenemos solamente porque otros tienen problemas más grandes que los nuestros.

Sobre lo que quiero llamarlos a reflexión es que muchas veces nos quejamos por cosas sin otra referencia o una perspectiva diferente.

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Si nos enfocáramos más en ser agradecidos por lo que ya tenemos, nos quejaríamos y nos estresaríamos menos. @LaVidaMeEnseno

Lo que en tu vida vos considerás un problema puede ser el sueño de otra persona.

Te invito a que la próxima vez que llames a algo un “problema”, reflexiones sobre cuánto realmente eso es un problema. ¿Podés llamarlo por ahí un conflicto o un desafío? ¿No suena mucho más liviano?

Cuando practiques esto lo suficiente, te vas a dar cuenta que tu vida es mucho mejor de lo que pensás que es. Y acordate que no son nuestras condiciones las que le dan forma a nuestra vida si no lo que decidimos hacer con ellas.

En tus retos yacen tus dones

“Los desafíos son regalos que nos obligan a buscar un nuevo centro de gravedad. No luches contra ellos. Sólo tienes que encontrar una nueva manera de destacarte “. ~ Oprah Winfrey

Toda mi vida tuve problemas para comunicarme. Cuando era chiquita era absolutamente tímida y siempre evitaba hablar con las personas.

Tener que ir a un cumpleaños e interactuar con otros era mi peor pesadilla.

También me acuerdo de ir caminando con mi mamá al centro (vivíamos a 1 kilómetro más o menos) y cruzar de vereda cada vez que veía a algún conocido que se aproximaba para no tener que saludarlo y “exponerme”.

Cuando fui creciendo la cosa se fue poniendo peor y peor. Ya era una adulta y no podía “esconderme” atrás de mi mamá. Era hora de seguir con la vida y sus interesantes retos.

Cuando estaba en cuarto grado, tuve que hacer una presentación en frente a mis compañeros acerca de un tema que ya se había evaluado y por el cual me había sacado una buena nota.

Después de la presentación, para empeorar las cosas aún más por si ser tímida no era suficiente, la maestra de burló de mi en frente de todo el curso. Dijo que me había equivocado, que no sabía nada y que no era capaz de hablar en público.

Por cierto, una semana después de ese episodio, mi mamá me cambió a otro curso. Después escuché que la maestra había sido despedida y que estaba bajo tratamiento psiquiátrico.

Hasta ese punto de mi vida, comunicarme e interactuar con las personas nunca había sido fácil. Pero ese día, me sentí una fracasada.

Durante los siguientes años, no hice nada, perdí oportunidades y dejé de hacer cosas o de tomar empleos porque un día alguien dijo que estaba equivocada y, básicamente, que no era lo suficientemente buena.

Pero en algún lugar muy adentro mío, supe que todo era una absoluta y pura mentira. Era sólo un reto.

Ahora sé que durante ese episodio nació una comunicadora.

La verdad es que siempre supe que comunicar y compartir mi mensaje era mi misión en la vida. Pero para poder hacer eso tenía que exponerme y hablar con otros.

Me llevó muchos años poder hablar en público. Hoy tengo mi video blog que es visto por cientos de miles de personas y hago eventos con discursos y recientemente me gradué del Speakers Academy Bootcamp (Academia de Entrenamiento de Oradores), en donde aprendí algunas herramientas extra para comunicarme aún más eficientemente.

Ahora sé que en cada reto yace un regalo. Siempre nos encontramos con una oportunidad de crecer, de expandirnos y de ser una persona mejor. Y, usualmente, detrás de nuestro más grande reto yace nuestra misión en la vida.

Ese episodio en cuarto grado fue lo mejor que me hubiese podido pasar y le estoy profundamente agradecida a mi maestra. Sin ella no sería quien soy hoy.

Cada una de las cosas que te pasan es una oportunidad de crear un “nuevo vos”, de darle forma y moldear la persona que querés ser. Y de la manera que lo hacés es al elegir darle un significado fortalecedor a las cosas que pasan PARA vos.

¿Cuál es tu mayor reto?

Encontralo, tené el coraje de ser quien realmente sos y viví la vida en tus propios términos.

Si tu máximo reto es bailar, anotate en una clase de baile. ¿Es hablar en público lo que te asusta? Da un taller. ¿O es terminar una relación que ya no te llena? No esperes más. ¡Hacelo hoy!

Tu estado natural y tu derecho de nacimiento es estar feliz.

Dios, el universo o como quieras llamarlo quiere que tengas una buena vida, no una de sufrimiento. Lo que resiste persiste y si no prestás atención a los retos que la vida te impone, los retos van a volver más y más difíciles.

¿Te acordás alguna vez en la que algo parecía súper difícil pero una vez que lo hiciste dijiste: “no era tan difícil”, y te sentiste de hecho orgulloso de vos mismo?

Creeme, no hay atajos para superar retos y enfrentar miedos. Los probé a todos. Lo que sea a lo que le tengas miedo, el secreto es salir y hacerlo de todas maneras. Esperar, no hacer nada, o inventar excusas es mucho más doloroso. No estoy diciendo que sea fácil; si fuese fácil no crecerías. Estoy diciendo que vale la pena.

Te prometo que las recompensas de vivir la vida que querés son mucho más grandes que el dolor que sentís al tomar el primer paso para lograrlo. En quien te vas a convertir y a aquellos que vas a afectar de manera positiva al superar tus retos es todo lo que importa.

 

Miedo al fracaso o miedo al éxito

“Para triunfar, tu deseo de ser exitoso tiene que ser más grande que tu miedo al fracaso” – Bill Cosby.

Hace dos semanas, Tammy y yo publicamos un video en tres idiomas como siempre lo hacemos y por alguna razón la versión en portugués se hizo viral en Brasil. En 72 horas, tuvo más de 200000 visitas.

Inmediatamente empezamos a recibir muchos emails, comentarios y ofertas, así como también algunas oportunidades de negocios. En cuestión de horas, éramos “famosas” en Brasil y todo el trabajo que hemos estado haciendo por años empezó a dar sus frutos. Pero con el “éxito” también viene la exposición, los juicios de valores, las críticas, etc.

Recibimos muchos comentarios bastante feos también, la industria de la comida atacó e incluso nos llamaron “terroristas de la comida”.

Siempre pensé que le tenía miedo al fracaso y al rechazo, pero ahora sé que a lo que en realidad tenía era miedo al éxito. Tenía miedo de tener que manejar juicios de valores y críticas.

Hoy, después de todo el trabajo de auto mejoramiento que he hecho (y que continúo haciendo) no tengo más miedo y que ese video se haga viral es la prueba de eso.

No estoy diciendo que algunos de los comentarios no me hicieron sentir un poco de bronca, estaría mintiendo si dijera eso. Sin embargo, pude salir de ese estado fácilmente y enfocarme en lo que realmente necesita mi atención: las 200000 personas que se están beneficiando con la información dada en el video y que ahora están haciéndose cargo de su salud.

No hace mucho leí algo en el libro de James Altucher “Elegite” que se me pegó y realmente me ayudó a enfrentar esta situación.

Leí que no importa lo que pase, siempre hay un 30% de las personas que te va a amar, otro 30% que te va a odiar y otro 30% que ni siquiera le va a importar nada acerca de vos (pero no estoy segura de lo que le pasa al otro 10%).

Esto es exactamente lo que aprendí. No importa cuán duro trabajes, no importa cuántas buenas intenciones tengas, no importa cuánto bien estés haciendo:

-        Las personas te van a amar y a odiar. Vos decidís en los que te vas a enfocar.

-        Las personas nunca van a estar satisfechas, siempre van a tener algo para decir. Continuá siguiendo tu corazón y decí lo que pensás que es correcto.

-        Algunas personas se enfocan en lo positivo y otras personas se enfocan en lo negativo. En dónde elijas enfocarte igualará la calidad de vida que vayas a tener.

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Si tenés un mensaje, compartilo con el mundo. Quien vea el valor, te lo va a agradecer. Quien no lo vea, no. Y qué? – @LaVidaMeEnseno

 

La causa número uno de la enfermedad: mentalidad y pensamientos destructivos

“Podés ser una víctima del cáncer o un sobreviviente. Es un modo de pensar” ~ Dave Pelzer

Por mucho tiempo sufrí problemas digestivos. Probaba todo tipo de dieta y cada una de las técnicas conocidas sobre la faz de la Tierra.

Aunque algunas comidas parecían ayudarme, mi digestión nunca mejoraba del todo. Empecé a pensar que “algo estaba mal” y estaba preocupada.

Aunque mis amigos siempre acudían a mí para que les levantara el ánimo porque yo era la que siempre estaba viendo el lado positivo de todo, tenía esa emoción que parecía que gobernaba mi vida.

Y ahí estaba en frente a mis ojos todos los días, causándome problemas digestivos sin importar cuán saludablemente estuviese comiendo. De lo que estoy hablando es de la preocupación.

Heredé esta emoción muy temprano en la vida y ni siquiera estaba consciente de eso.

Cuando la preocupación, la pena de sí mismo, la culpa, el enojo, el resentimiento y el miedo no se canalizan bien, pueden simplemente destruir tu vida y tu salud.

Todos tenemos esa emoción que nos lastima a la que somos adictos. Es nuestra “casa” y cada vez que enfrentamos una situación estresante o difícil volvemos a ese lugar.

Sabemos cómo se siente estar en casa y se siente cómodo. Nos hace sentir importantes cuando nos sentimos insignificantes porque de repente llamamos la atención.

También nos hace sentir cómodos porque nos conectamos con nosotros mismos muy profundamente y también nos da un poco de variedad cuando tenemos que cambiar la forma en la que nos sentimos en un momento determinado.

De repente, la emoción se convierte en nuestra identidad y sí que es difícil romper una identidad. La gente haría cualquier cosa por mantener su identidad intacta.

Dejame decirte algo, necesitás una identidad que te fortalezca, no que te destruya.

Aunque pueda sonar como una locura, es un patrón inconsciente, pero… la buena noticia es que lo podés cambiar, si querés, por supuesto.

No significa que la emoción nunca florecerá nuevamente. Significa que instantáneamente vos vas a ser capaz de elegir una emoción más fortalecedora que quieras sentir en su lugar.

Yo elijo cambiar mi preocupación por confianza, por creer. Desarrollé la creencia que todo tiene un propósito, un por qué y que el Universo siempre está trabajando para mí. Entonces, cada vez que me encuentro preocupándome, voy a mi nueva casa: la CONFIANZA.

¿Vos ya descubriste tu casa? ¿Es la culpa, la preocupación, el miedo, el resentimiento, el enojo? ¿Cuál es?
Si pudieras elegir una emoción nueva que quisieras experimentar diariamente, ¿cuál sería? ¿Felicidad, creencia, seguridad, compasión, pasión, amor, felicidad?

Acá hay 6 cosas que podés hacer para cambiar tu “casa” vieja por una nueva:

1. Cambiá tu foco de atención. Lo que sea que estés haciendo en el momento que experimentás la emoción que te debilita, PARÁ. Hacé otra cosa inmediatamente. Mové el cuerpo, salí a caminar, respirá o tomá un sorbo de agua.

2. Sé agradecido. Tan pronto como te descubras alimentando una emoción que te debilita, llevá las manos a tu corazón y preguntate: “¿Por qué estoy agradecido hoy? Te prometo que sucederá algo mágico.

3. Rodéate de personas positivas. De acuerdo a Jim Rohn “Sos el promedio de cinco las personas con las que pasás más tiempo”. Entonces, si tu grupo de pares es negativo, conseguite uno nuevo.

4. Leé un libro o blog de auto ayuda como este. Siempre vas a encontrar una palabra, una frase o una historia que va a resonar en tu interior profundamente y te va a hacer crecer.

5. Creá un ritual para el éxito. Decidí cuáles emociones querés experimentar y sentir. Visualizate a vos mismo experimentando esas emociones. Ve el resultado antes de que suceda, fingilo hasta que lo consigas. Ve, escuchá y sentí lo que quieras experimentar. Es una herramienta mágica, CREEME.

6. Tirá tu televisor. Si hay algo que puede destruirte a vos, tu vida, tu salid, creatividad y autoestima es la televisión. Una vez más, si querés estar saludable física, mental, emocional y espiritualmente, tirá tu televisor, no lo regales, le va a hacer mal a la persona que lo reciba. Simplemente tiralo.
Si no querés tirarlo, solamente mirá películas divertidas o documentales que te hagan crecer. O mejor aún, leé.

Dejá un comentario o mandame un mail con los resultados. Acordate, compartir es otra herramienta poderosa. Te vas a dar cuenta que no sos la única, que no estás sola y que las cosas pueden ser más fáciles de lo que parecen.

Celebrate y amate

“Ámate a vos mismo. Perdonate. Sé fiel a vos mismo. De la forma en que te tratás a vos mismo establece el estándar para como los demás te tratan “-. Steve Maraboli

Si hay algo que aprendí en esta vida es que si no te amas a vos mismo, nadie más lo puede hacer.

Muchas veces las personas comienzan una relación esperando que la otra persona cure las heridas del pasado.

Podemos estar juntos y apoyarnos en el proceso de sanacion pero no podemos sanar al otro. El amor cura.

El proceso de sanacion es un camino que necesita ser recorrido independientemente de si estas con alguien o no. El proceso comienza con perdón y amor hacia vos mismo.

Sos un ser humano completo. No necesitas nada para ser amado. No necesitas un mejor cuerpo, un mejor auto, un mejor trabajo o ser perfecto para ser amado. Sos amor.

Perdonate por los errores. Después de todo son todos aprendizajes por los cuales en realidad tenes que estar agradecido.

Amarte a vos mismo es ser y honrar quien sos sin importar lo que piensen o digan los demás. Serle fiel a tu alma es amarte. Decir no a las cosas que no te hacen sentir pleno es amarte a vos mismo.

Sólo armándonos a nosotros mismos podemos vivir nuestro verdadero propósito, nuestra verdadera pasión.

Esta semana es la semana del amor. Ámate y comprometete a decir que si, sólo a las cosas que hagan a tu alma cantar. Esta semana celebrate.

“Parar la cabeza” puede ser más fácil de lo que pensas

Me encontré teniendo problemas para “desenchufarme”.
Sé que cambiar tu estado es algo que cualquiera puede hacer en un instante. Sin embargo, estaba demasiado enfocada en ser capaz de detener mi mente.

La meditación no funcionó, la ansiedad iba en aumento y como resultado mi cabeza iba más y más rápido.

Una de las maneras de cambiar tu estado es cambiar el enfoque, entonces tenía que hacerlo inmediatamente.

Como ya debes saber, es en la naturaleza en donde busco cuando necesito encontrar respuestas y entonces, así lo hice.

Me fui a hacer ejercicio a la selva. Y mientras estaba haciendo mis ejercicios “PuraMove”, me di cuenta por qué nuestros ancestros no sufrían de estrés crónico: Ellos usaban constantemente sus cuerpos.

En el pasado, tenías que tener la capacidad de pasar, de correr escapando de un animal que te estaba persiguiendo a esconderte y a estar en silencio. Decidí emular esa situación durante mi ejercicio. Corría rápido y después me balanceaba sobre un tronco que estaba en el suelo. Para balancearme, tenía que estar en un estado enfocado y meditativo para evitar caerme.

Ir de un estrés agudo a la completa calma está en nuestro ADN. Entonces, ¿por qué no aplicarlo a nuestras vidas crónicamente estresadas?

¿Qué podés hacer para, en un momento, en un instante, cambiar dramáticamente tu estado?

3 pasos hacia la transformación

“Transformación literalmente significa ir más allá de tu forma.” ~ Wayne Dyer

Hace años, cuando comenzaba mi proceso de transformación, leí y escuché mucho la palabra consciencia.

En ese entonces no tenía idea de lo que significaba. Comencé a estudiar y a querer entender lo que todos los maestros espirituales que yo estaba leyendo querían decir con ello.

Fue bastante difícil entender lo que la palabra significaba y entonces entendí que la única forma sería experimentar.

Generalmente, otras personas pueden “ver” o ser conscientes de lo que vos no sos. Y ese fue mi caso.

Recuerdo mi primera experiencia con la consciencia.

Había tenido una discusión con mi pareja de ese momento.

La conversación y la discusión no me entraba en la cabeza, nada de lo que estábamos hablando tenía sentido, hasta que ella dijo: “necesitás soltar el modelo de tus padres y empezar a vivir el tuyo”. Pum!!! fue un momento de lucidez total.
Yo estaba queriendo lograr resultados en mi relación usando un modelo que no era el mío.

Inconscientemente estaba teniendo los comportamientos que mis padres tenían es su relación.

Desde ese momento comencé a observar cada acción, reacción y comportamiento que tenía. Sólo al transformarme en una observadora pude cambiar aquello que no me servía.

Entonces, qué es ser consciente?

1. Consciencia. Ser consciente es prestar atención, estar estar “despierto”.

Es “ver” que algo necesita cambiar y reconocerlo.

Es prestar atención, convertirse en un observador de tus propios pensamientos y de las preguntas que te haces a vos mismo y a otras personas. Ser consciente es estar en el ahora.

Digamos que querés cambiar un comportamiento. Si no sabés cuál es ese comportamiento lo más probable es que no lo puedas cambiar.

Por el contrario, cuando prestás atención a todos los desencadenantes de ese comportamiento, serás consciente que existe.

Muchas veces somos inconscientes sobre cosas que pasan en nuestras vidas, situaciones o comportamientos, pero la gente alrededor nuestro, es consciente.

2. Aceptación. Una vez que sos consciente y te convertís en un observador, el segundo paso es la aceptación.
No vas a conseguir mucho si resistís aquello que queréis cambiar. Para poder cambiar tenés que aceptar que aquello que querés cambiar existe.

La aceptación te liberará porque tendrás más oportunidades.

La mejor manera que tengo para describir lo que se siente cuando aceptás es, como haber vivido un largo tiempo en una caja y de repente se abre una puerta y del otro lado hay una selva o un bosque. Las oportunidades se vuelven infinitas.

3. Acción. La aceptación es un elemento clave para la aceptación, pero la transformación sólo es posible cuando hacés algo para que suceda.
Y cuándo tenés que hacer algo? Ahora mismo. En el mismo momento en que te volvés consciente. No podés esperar un minuto más. El ímpetu es la clave.

Si por alguna razón dejás pasar el momento, sólo tenés que recordar. El recordar que tenés que ser consciente te traerá inmediatamente a la consciencia.

Entonces, ahora que sos consciente y que aceptaste que algo necesita cambiar, qué acción vas a tomar?

Qué vas a hacer ahora?

Por qué nos conformamos?

“Es más fácil disminuir un sueño que aumentar la dedicación, la entrega, el compromiso y el trabajo para alcanzarlo!”

Durante mucho tiempo yo vivía bajo ciertas normas que eran cómodas. Estaba viviendo un estilo de vida seguro y estable, lo que para la mayoría de la gente era excelente.

En algún lugar muy dentro de mí, yo no estaba segura que fuera la vida que yo quería vivir.

Sentía como si algo dentro de mí constantemente me empujaba a tomar medidas y a ir por más . Tenía esa voz que me decía “sos mucho más que esto, no podés conformarte con esto, no estás haciendo todo lo que sos capaz.”

Esa era la voz de mi alma. Del otro lado de mi cabeza tenía otra voz que me decía que no era capaz.

Esa era la voz del ego. Después de escuchar a mi ego durante años , un día decidí escuchar a mi alma. Y ¿adivinen qué? Fue como por arte de magia. El universo comenzó a conspirar en mi favor y la sensación de libertad comenzó a gobernar mi vida.

La mayoría de nosotros hemos sido criados para seguir la “norma” porque se cree que ser diferente o ser exitoso puede ponernos en riesgo de ser juzgados o criticados. Y eso es lo que la mayoría de la gente teme: el éxito. Después de trabajar con muchos clientes, mi conclusión es que la mayoría de las personas no temen al fracaso, la mayoría de la gente le teme el éxito.

La verdad es que tenemos un potencial ilimitado y tan grande que no se puede medir, y aún así crecemos creyendo que seguir nuestros sueños y querer progresar es algo que puede traernos “consecuencias”.

¿Sabés una cosa ? Cada decisión que tomamos trae consecuencias. No ser sincero con vos mismo trae consecuencias aún peores.

Las personas también temen ser juzgadas, criticadas, rechazadas o no ser queridas y por eso se conforman con lo que es socialmente aceptado y luego viven el resto de sus vidas deprimidos y sin motivación alguna.

Lo que le sigue es el consultorio del médico junto con antidepresivos. Lo más triste es que la causa real no se aborda y los síntomas siguen regresando de diferentes maneras: estrés, ataques de pánico, ansiedad social y depresión .

Cuando nacemos somos perfectos, somos amor inocente y puro que trae una belleza a nuestro ser, que incluso cuando nos hacemos caca o pis encima nos quieren y nos festejan cada cosa que hacemos.

Pero qué pasa entonces? El ego toma las riendas y el miedo se apodera porque crecemos con la idea de la separación. Con la idea de no ser suficiente, de no ser capaces, que el vecino es mejor que nosotros y que siempre tenemos que competir con los demás en vez de colaborar para progresar.

Todos estamos hechos de la misma energía. La misma energía de la que el sol, la luna, la tierra, las plantas están hechas y sin embargo, en la naturaleza las cosas no se miden. El sol no deja de brillar, la luna no deja de iluminar nuestras noches.

Cuando no hay miedo, hay amor puro, todo el resto es el ego y el ego nos aleja de lo que realmente somos, de ese ser perfecto que éramos cuando nacimos .

Por lo tanto, dejá que tu alma, no tu ego, dirija el espectáculo y simplemente sé vos, el único vos que va a hacer de este mundo un lugar mejor.

Laura

Competencia vs Progreso

“La competencia ha demostrado ser útil hasta un cierto punto y no más allá, pero la cooperación, que es lo que debemos esforzarnos por alcanzar, comienza donde la competencia acaba.” ~Franklin D. Roosevelt

El fin de semana pasado estaba participando de un entrenamiento físico y estábamos discutiendo lo diferente que era este curso de los demás, con respecto a que éste fomentaba la cooperación, el trabajo en equipo y la comunidad, en lugar de la competencia.

Alguien dijo que en lugar de competir contra los demás teníamos competir contra nosotros mismos.

Estuve totalmente en desacuerdo.

Creo que competir contra nosotros mismos tiene una connotación negativa y “pelear” contra nosotros mismos no es una buena idea si queremos evitar las frustraciones y el concepto estúpido de “no soy lo suficientemente bueno” que nos meten en la cabeza desde que somos chiquitos en el colegio cuando estamos siendo “calificados”. Creo que también tenemos que cooperar con nosotros mismos y medir nuestro progreso.

Esa es la palabra que quiero usar, progreso.

Mucha gente fracasa porque se compara con otras personas o con el ideal que tiene en su cabeza y porque busca la perfección en lugar del progreso.

El otro factor que nos lleva al fracaso y nos hace sentir frustrados es el significado que les damos a las cosas. Cuando me inscribí en el curso, me anoté en dos niveles. Cuando terminó el nivel 1, mi cuerpo y mis niveles de energía estaban realmente comprometidos. Me podría haber frustrado y darle el significado de que yo era un fracaso. En cambio, decidí medir mi progreso.

Progresé muchísimo desde el día que empecé el curso y ahora soy capaz de hacer algunos ejercicios que antes no podía hacer y mejoré y pulí otros.

El progreso es lo que nos hace felices.

Una simple palabra puede hacer una gran diferencia en la calidad de nuestra vida.

Sé inteligente. Elegí tus palabras cuidadosamente.

La mayoría de las veces, sólo un poquito de progreso puede traerte grandes resultados. Aunque mejoremos el 1%. Imaginate cuánto mejor sería nuestra calidad de vida si mejoráramos un 1% todos los días en lo que quisiéramos mejorar. Generalmente, estas mejoras pequeñas son las que nos traen más satisfacciones.

Cooperá con vos mismo. ¿Qué área de tu vida podés mejorar en un 1% hoy?

Viví intensamente!

Laura

 

¿Cuándo fue la última vez que realmente paraste?

…Paraste para sentir, escuchar ver, tocar y experimentar todos tus sentidos?

…Sentir la brisa en la cara, mirar el cielo en vez de una pantalla o un celular?

¿Qué ves más allá de tus ojos?

¿Qué escuchás en el silencio?
Escuchá el silencio. Entre sonidos diferentes hay silencio.
Los pájaros cantan, después paran y en el medio hay silencio.

El viento trae desde lejos las fragancias de las flores y el olor de la lluvia.

Pies en el suelo. ¿Podés sentir la imperfección de la tierra? ¿Cuándo fue la última vez que te paraste descalza en una superficie irregular?

La imperfección me hace sentir viva. Los desafíos traen oportunidad. La oportunidad trae crecimiento. Y eso es lo que le da significado a la vida.